Sergio Bustamante formó parte de un contingente de otros siete ex combatientes, que viajaron a las islas, en un emprendimiento del gremio FOETRA.
Sergio Bustamante viajó el año pasado a Malvinas. Luego de 31 años pisó nuevamente el suelo de la irredentas islas. El ex combatiente juninense formó parte de un contingente que en octubre del año pasado, promovido por el gremio FOETRA, partió hacia el sur argentino.
La primera escala –el 11 de octubre- fue Río Gallegos y a las 13.30 del día siguiente cruzaron a Malvinas. Contó a LA VERDAD su experiencia que contribuye a cerrar un duro capítulo de su vida.
Ocho veteranos de guerra formaron parte de este contingente. Los otros siete son de Capital Federal. La atención no fue precisamente de lo mejor, por el hecho de ser argentinos. Una fría relación con los habitantes caracterizó los nueve días que estuvieron los argentinos en las islas. La base militar ubicada en el aeropuerto malvinense fue el primer lugar, tras el chequeo y entrega de bolsos, una combi los llevó hasta el hotel donde estuvieron alojados.
Duros momentos
“En Malvinas la actividad se termina temprano. El horario de la cena, de 7 de la tarde a 9 de la noche, se cumple a rajatabla. El primer día recorrimos la zona de desembarco y el viejo aeropuerto. A la noche no se puede salir porque a las diez de la noche ya hay como un toque de queda y quien lo infringe puede ser detenido”, contó Sergio a LA VERDAD.
El segundo día visitaron el Cementerio argentino de Malvinas, donde ubicaron tres placas cedidas por el gremio FOETRA. Indudablemente que este fue el momento más duro y emotivo para el contingente argentino porque también significó reencontrarse con los camaradas que quedaron en el suelo malvinense. Sergio pudo ver, por ejemplo, la tumba del juninense Gurrieri. El lugar es cuidado por un argentino que está casado con una ciudadana británica residente en Malvinas. Muchas de las tumbas solamente tienen la leyenda: “Soldado argentino solo conocido por Dios”.
Todos los lugares que fueron escenario de combate en la Guerra de 1982 fueron visitados. Sergio –quien durante el conflicto estuvo en el Batallón 2 de Infantería de Marina con asiento en Puerto Belgrano- detalló que todos los elementos están aún en el lugar donde quedaron hace 32 años, incluyendo los cañones del entonces Grupo de Artillería 101 de nuestra ciudad que cruzaron a las islas.
La capital de las islas tiene 2.800 habitantes y hay 3 mil soldados británicos que la custodian.
Un capítulo de la vida
Para Sergio este viaje significó prácticamente “una sanación”. Contribuyó al cierre de una herida que durante 31 años tuvo en su vida. A pesar de la dura experiencia que significa la guerra y los años que vinieron después, indudablemente la vida le permitió a este ex combatiente juninenses una especie de “revancha”. Ahora se abre un nuevo camino donde el capítulo Malvinas sigue ocupando una parte central.
Sergio Bustamente en el cementerio de Malvinas con la bandera del Club Atlético Sarmiento.
El ex combatiente juninense en suelo malvinense junto a los restos de un helicóptero británico derribado durante el conflicto.
31 años después, el juninense en una vieja trinchera que recuerda el conflicto bélico.
El contingente de ex combatientes argentinos que volvieron a pisar suelo malvinense más de tres décadas después.
Las Malvinas como fondo.
Postal actual de la capital de las islas Malvinas tomada durante el viaje de los argentinos en 2013.
Otra postal de las islas.
Una calle de la capital malvinense.
Sergio Bustamante viajó el año pasado a Malvinas. Luego de 31 años pisó nuevamente el suelo de la irredentas islas. El ex combatiente juninense formó parte de un contingente que en octubre del año pasado, promovido por el gremio FOETRA, partió hacia el sur argentino.
La primera escala –el 11 de octubre- fue Río Gallegos y a las 13.30 del día siguiente cruzaron a Malvinas. Contó a LA VERDAD su experiencia que contribuye a cerrar un duro capítulo de su vida.
Ocho veteranos de guerra formaron parte de este contingente. Los otros siete son de Capital Federal. La atención no fue precisamente de lo mejor, por el hecho de ser argentinos. Una fría relación con los habitantes caracterizó los nueve días que estuvieron los argentinos en las islas. La base militar ubicada en el aeropuerto malvinense fue el primer lugar, tras el chequeo y entrega de bolsos, una combi los llevó hasta el hotel donde estuvieron alojados.
Duros momentos
“En Malvinas la actividad se termina temprano. El horario de la cena, de 7 de la tarde a 9 de la noche, se cumple a rajatabla. El primer día recorrimos la zona de desembarco y el viejo aeropuerto. A la noche no se puede salir porque a las diez de la noche ya hay como un toque de queda y quien lo infringe puede ser detenido”, contó Sergio a LA VERDAD.
El segundo día visitaron el Cementerio argentino de Malvinas, donde ubicaron tres placas cedidas por el gremio FOETRA. Indudablemente que este fue el momento más duro y emotivo para el contingente argentino porque también significó reencontrarse con los camaradas que quedaron en el suelo malvinense. Sergio pudo ver, por ejemplo, la tumba del juninense Gurrieri. El lugar es cuidado por un argentino que está casado con una ciudadana británica residente en Malvinas. Muchas de las tumbas solamente tienen la leyenda: “Soldado argentino solo conocido por Dios”.
Todos los lugares que fueron escenario de combate en la Guerra de 1982 fueron visitados. Sergio –quien durante el conflicto estuvo en el Batallón 2 de Infantería de Marina con asiento en Puerto Belgrano- detalló que todos los elementos están aún en el lugar donde quedaron hace 32 años, incluyendo los cañones del entonces Grupo de Artillería 101 de nuestra ciudad que cruzaron a las islas.
La capital de las islas tiene 2.800 habitantes y hay 3 mil soldados británicos que la custodian.
Un capítulo de la vida
Para Sergio este viaje significó prácticamente “una sanación”. Contribuyó al cierre de una herida que durante 31 años tuvo en su vida. A pesar de la dura experiencia que significa la guerra y los años que vinieron después, indudablemente la vida le permitió a este ex combatiente juninenses una especie de “revancha”. Ahora se abre un nuevo camino donde el capítulo Malvinas sigue ocupando una parte central.
Sergio Bustamente en el cementerio de Malvinas con la bandera del Club Atlético Sarmiento.
El ex combatiente juninense en suelo malvinense junto a los restos de un helicóptero británico derribado durante el conflicto.
31 años después, el juninense en una vieja trinchera que recuerda el conflicto bélico.
El contingente de ex combatientes argentinos que volvieron a pisar suelo malvinense más de tres décadas después.
Las Malvinas como fondo.
Postal actual de la capital de las islas Malvinas tomada durante el viaje de los argentinos en 2013.
Otra postal de las islas.
Una calle de la capital malvinense.







