El apoyo al gobierno patrio a través de la pluma y la palabra

El rol decisivo de Moreno y La Gazeta en la continuidad del primer gobierno patrio a pesar de las adversidades.


Cuadro de Mariano Moreno
 realizado en vida por Juan
 de Dios Rivera, fiel representación del
verdadero aspecto del prócer.

El día 25 de mayo de 1810 se propuso una lista de candidatos a la Primera Junta de gobierno, formada por tres partidarios de Álzaga (Domingo Matheu y Juan Larrea y el secretario Mariano Moreno), tres miembros del grupo de Manuel Belgrano (éste mismo, Juan José Castelli y el secretario Juan José Paso), y tres moderados: el presidente Cornelio Saavedra, Miguel de Azcuénaga y Manuel Alberti.
Fue el autor de la proclama del día 28 de mayo, por la que la Junta anunciaba su instalación a los pueblos del interior y a los gobiernos del mundo, y convocaba a los representantes de las demás ciudades a incorporarse a la misma.
En sólo siete meses, su nombre quedó unido a una larga lista de realizaciones revolucionarias: estableció una oficina de censos y planificó la formación de una Biblioteca Pública Nacional; reabrió los puertos de Maldonado (Uruguay), Ensenada y Carmen de Patagones; mediante varios decretos, liberó de las antiguas restricciones el comercio y las explotaciones mineras. Intentó regular el ejercicio del patronato sobre la Iglesia, estableció las ordenanzas militares para los oficiales y cadetes, creó nuevas compañías de voluntarios y organizó la policía municipal.
Fundó y dirigió la Gazeta de Buenos Ayres, el periódico oficial, desde el cual difundió sus ideas. Casi todas las semanas publicaba largas y detalladas notas de gobierno, que reunidas llenan cientos de páginas. Publicó un decreto de libertad de prensa según el cual se podía publicar por la prensa cualquier cosa que no ofendiera la moral pública, ni atacara a la Revolución ni al gobierno.
La política económica de la Junta fue librecambista por tres razones: se necesitaba con urgencia una cierta apertura comercial, la apertura traería un aumento de ingresos públicos (la aduana era la principal fuente con que se contaba) y también se necesitaba algún aliado frente a España, y el más poderoso era Inglaterra. Sin embargo, en una nota de La Gaceta, escribía:
"El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas. Pero miremos sus consejos con la mayor reserva, y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes, que se dejaron envolver en cadenas en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y abalorios..."

Reacciones contra los movimientos realistas

Con el fin de restar influencias y poder al antiguo régimen ordenó el destierro tanto del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, como de todos los miembros de la Real Audiencia de Buenos Aires. Tiempo después, la Junta nombró una nueva Audiencia, compuesta por criollos leales a la revolución.
Al saberse de la Contrarrevolución de Córdoba, dirigida por el gobernador Juan Gutiérrez de la Concha y el exvirrey Santiago de Liniers, la Primera Junta organizó un ejército al mando del jefe del regimiento de Arribeños, Francisco Ortiz de Ocampo. Éste llevaba la orden de fusilar a los líderes contrarevolucionarios en el momento de ser capturados, decisión que había sido tomada por la Junta en pleno, exceptuando a Manuel Alberti, que se excusó por su carácter eclesiástico.
Ocampo derrotó a las fuerzas sublevadas y, a pedido de los habitantes de Córdoba, los envió prisioneros a Buenos Aires en lugar de ejecutarlos. La Junta se alarmó, ya que se temía que si Liniers llegaba a Buenos Aires podría ser liberado debido a su popularidad, y volviera a tomar las armas en su contra. La respuesta de Moreno fue enviar a Castelli, Rodríguez Peña y Domingo French a interceptar el traslado de los prisioneros y fusilarlos en el acto. Moreno le ordenó a Castelli lo siguiente:
"Vaya usted y espero que no incursione en la misma debilidad que nuestro general; si todavía no se cumple la determinación tomada, irá el vocal Larrea, a quien pienso no faltará resolución, y por último iré yo mismo si fuese necesario (...)"
Los prisioneros fueron fusilados, con excepción del obispo Rodrigo de Orellana, en respeto a su investidura religiosa.
Su gestión ayudó al Ejército Auxiliar, al mando de Ocampo y Castelli, a transformarse en el Ejército del Norte, con el cual se lanzó la primera expedición auxiliadora al Alto Perú. Y también fue enviada otra, al mando de Belgrano, a Paraguay; ambas fracasarían algún tiempo más tarde, y la guerra de Independencia se prolongaría por quince años.

Plan de Operaciones

Un aspecto que genera controversias entre los historiadores es un documento atribuido a Moreno, conocido como el "Plan de operaciones". En el mismo se detallan metas y estrategias que debería seguir la Primera Junta, y cómo tratar a los partidarios, los opositores y los neutrales. En líneas generales, se plantean cursos de acción muy duros para defender la independencia. Lo que se encontró sobre dicho plan fue un documento manuscrito que aparentaba ser una copia del plan presentado a la junta, el cual fue hallado en el Archivo General de Indias en 1896. Investigaciones posteriores plantearon la posibilidad de que dicho documento haya sido una falsificación literaria, preparada por un español al servicio de la Corte de Portugal, con el objetivo de desprestigiar al gobierno patrio. Los partidarios de la veracidad del documento, por su parte, afirman que su contenido sería coherente con las acciones de gobierno llevadas a cabo por la Primera Junta.17 En ese documento se plantean acciones revolucionarias de carácter jacobino, y un apoyo a la delación, al fusilamiento sistemático de opositores, y la cesión18 de la Isla Martín García a la Corona Británica para la protección de la revolución contra España.

Moreno y Saavedra

Mariano Moreno y Cornelio Saavedra son señalados por los historiadores como los principales exponentes de las corrientes internas de la Primera Junta, diferenciadas en la forma en que interpretaban los acontecimientos de la Revolución de Mayo y cómo dirigir el gobierno. La visión clásica supone que Moreno aspiraba a generar cambios profundos en la sociedad, mientras que Saavedra buscaba sólo la llegada de los criollos al poder pero manteniendo la continuidad del ordenamiento social del virreinato.

Existen otras visiones del conflicto, que suponen desde una cuestión personal o conflicto de autoridades entre los dos líderes, hasta la relativamente extemporánea versión de que Saavedra habría encarnado la iniciación de las posturas federales y Moreno las unitarias.20 La postura más extrema en contra de Moreno la lidera el conservador Hugo Wast, en Año X, en que identifica a Moreno como un jacobino extremista, violento y anticlerical; su postura no ha tenido muchos seguidores.
En octubre se dictó un reglamento por el cual se creaba un cuerpo de oficiales de carrera y una academia militar y se creaba un nuevo Regimiento de milicias, el llamado Regimiento de la Unión o “de la Estrella”, encomendado a los morenistas Domingo French y Antonio Luis Beruti. Todo esto debilitaba a los jefes militares adictos a Saavedra.
Durante un banquete en festejo por la victoria en la batalla de Suipacha, acertó a pasar Moreno por la puerta del cuartel y pretendió ingresar al mismo, lo que fue impedido por el centinela, que no lo reconoció; el secretario lo tomó como un asunto personal. Esa misma noche, el oficial Atanasio Duarte, en estado de ebriedad, ofreció a Saavedra una corona de azúcar y brindó por él llamándolo "el primer rey y emperador de América, don Cornelio Saavedra".
Al día siguiente, cuando conoció dichos acontecimientos, Moreno lanzó el "Decreto de Supresión de Honores", por el cual se suprimía el ceremonial reservado para el presidente de la Junta y los privilegios heredados del cargo del virrey. Duarte fue desterrado, acto justificado por Moreno afirmando que: "Un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país."
Si es verdad, como pretenden algunos historiadores, que Moreno pretendía forzar un conflicto con Saavedra, éste lo evitó, firmando sin observación alguna el decreto.
A fines de año, llegaron a la Capital los diputados de los pueblos del interior, convocados por la circular del 27 de mayo. Pero existía un conflicto entre las posibles interpretaciones de esa circular, y no había acuerdo sobre a qué cuerpo debían incorporarse: la tesis defendida por Moreno era que debían reunirse en Congreso. Los diputados, acaudillados por el cordobés Gregorio Funes, deán de la catedral de Córdoba, observaron que eso hubiera sido lo correcto en un principio; pero que, a esa altura de los acontecimientos, una Junta puramente porteña gobernaba sobre todo el país. Moreno contestó que un ejecutivo colegiado tan grande sería inoperante.