Valoración histórica: El legado póstumo de Moreno y su proyección enel tiempo

La misión oficial a Inglaterra. Su antagonismo con Saavedra. Las conjeturas de un viaje trágico. La opinión de historiadores.

Cuadro que representa a los integrantes de la Primera Junta de Gobierno en 1810, entre ellos Mariano Moreno.

Saavedra se unió a los diputados del interior para frenar la influencia de Moreno: el 18 de diciembre ordenó someter a votación la incorporación o no de los diputados a la Junta, en una reunión en que éstos estuvieran presentes. Logró un voto favorable, que llevó a la conformación de la Junta Grande. Moreno, vencido por el voto de la mayoría, presentó su renuncia, que fue rechazada por la Junta. De modo que solicitó y obtuvo una misión ante las cortes del Brasil y Gran Bretaña, para gestionar el apoyo a la independencia argentina.

La misión

La imprecisa misión oficial a Inglaterra que Mariano Moreno encabezaba era una excusa del presidente de la Junta de gobierno para alejar al estratega de la revolución de los convulsionados movimientos políticos que sacudían a Buenos Aires. La ciudad que fuera capital del Virreinato del Río de la Plata estaba dando los primeros pasos en el camino hacia la emancipación. El revolucionario secretario del gobierno y guerra de la Junta se había atrevido a desafiar el poder del presidente, que Saavedra pretendía intocable. Por eso había sido necesario alejarlo del centro de los acontecimientos. Para distanciarlo por más tiempo todavía, la Junta también le había propuesto que se presentara ante la corte de Brasil. Pero Moreno había considerado mejor prescindir de esta parte de la misión. Aunque la cuestión entre él y Saavedra se había resuelto de manera pacífica, con la decisión de renunciar a su cargo en la Junta y de emprender el viaje diplomático a Inglaterra, Mariano Moreno sospechaba que todavía no estaba dicha la última palabra en su contra”.

La muerte

Mariano Moreno falleció en alta mar en la madrugada del 4 de marzo de 1811, a bordo de la goleta inglesa "Fame", en viaje a Gran Bretaña. Su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar (28° 7’ S, a unos kilómetros de la costa de Brasil, cerca de la isla de Santa Catarina), tras unas salvas de fusilería.
Según el testimonio de su hermano Manuel Moreno y de Tomás Guido, sus secretarios y acompañantes en ese viaje, murió debido a una convulsión producida por una sobredosis de un medicamento administrado por el capitán del buque: cuando llegaron al gabinete de Moreno, el capitán sostuvo que le había suministrado cuatro gramos de un vomitivo de uso habitual en aquella época, elaborado con antimonio y tartarato de potasa, 40 veces aquella dosis que se conoce como mortal.
Según comentó más adelante Manuel Moreno: "…Si Moreno hubiese sabido que se le daba tal cantidad de esa sustancia, sin duda no la hubiese tomado pues a la vista del estrago que le causó y revelado el hecho, él mismo llegó a decir que su constitución no admitía sino una cuarta parte de gramo y que por tanto, se reportaba muerto. Aún quedó en duda si fue mayor la cantidad de aquella droga u otra sustancia corrosiva, la que le administró, no habiendo las circunstancias permitido la autopsia cadavérica. A ello siguió una terrible convulsión, que apenas le dio tiempo para despedirse de su patria, de su familia y de sus amigos”.
Ambos testigos conjeturaron posteriormente que fue envenenado por el capitán del buque, y que la orden habría sido impartida por Saavedra. Pero las fuentes historiográficas no confirman el hecho, y ni siquiera existe un móvil definido: para Saavedra, su adversario ya había sido derrotado, y no tenía antecedentes de hacer matar a sus enemigos. Por otro lado, Mariano Moreno no era un enemigo de los planes británicos en el Río de la Plata, por lo que tampoco resulta plausible la idea de haber sido asesinado por orden de la diplomacia inglesa.25

Valoración histórica de Mariano Moreno

Desde fines del siglo XIX, los historiadores clásicos lo elevaron al grado de máximo prócer civil. Eran historiadores liberales —casi todos eran abogados— y veían en él a un abogado revolucionario, patriota y liberal. Llegaron a afirmar que era el “alma de la Revolución” y acusaron a Saavedra de contrarrevolucionario por oponérsele. Por ejemplo, Scalabrini Ortiz lo describe de la siguiente manera:
"Con la caída de Moreno, una ruta histórica se clausura... La Nación debe constituirse entera en la concepción de Moreno... La ruta de perspectivas que abrió la clarividencia de Moreno estaba definitivamente concluida... El presintió una grandeza y una manera de lograrla precaviéndose de la artera logrería de Inglaterra. La otra ruta está encarnada en Rivadavia".
Posteriormente, algunos autores descargaron muchas acusaciones en su contra, llegando en el caso de Hugo Wast a considerarlo un demagogo, en contraposición con Saavedra:
"En el seno de la Junta, Moreno representaba la demagogia liberal contra la tradición católica y democrática que encarnaba Saavedra. Por eso, los modernos demagogos, los masones, los anticatólicos en cualquier partido en que militen (socialistas, comunistas, etc.) descubren en Moreno su primer antepasado en la historia argentina".
Por su parte, Federico Ibarguren descalificó los criterios radicales empleados en el Plan de Operaciones, viendo en ello similitudes con el marxismo:
"cincuenta años más tarde, nada menos que Karl Marx escribirá también coincidentemente este pensamiento clave del comunismo actual".
Su oposición a la incorporación de los diputados del interior es vista por algunos historiadores como uno de los primeros pasos del conflicto entre Buenos Aires y el resto de las provincias, que dominaría la política argentina durante las siguientes décadas. En consecuencia, se lo cataloga como un precursor del Partido Unitario, mientras que otros encuentran en sus frases o acciones una mayor coherencia con el Partido Federal. Sin embargo, los historiadores Norberto Piñeiro y Paul Groussac coinciden en considerar a dicho debate una extrapolación de contextos futuros a una época en la cual aún no tenían lugar. Piñeiro considera un error catalogar a Moreno como unitario o como federal, afirmando que éste priorizaba la organización del estado por sobre el aspecto secundario del centralismo o federalismo; mientras que Groussac señala en forma similar que Moreno consagraba todas sus energías al problema inmediato de lograr la independencia, sin dar demasiada consideración a los posibles escenarios de largo plazo.